Estimado Lector de Temas de Masonería

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domingo, 11 de septiembre de 2011

Benjamín Franklin en la visión de Paolo Zanotto

Acaba de publicarse en Italia un brillante ensayo sobre uno de los más controvertidos masones del siglo XVIII. La obra, titulada "Benjamin Franklin, Apostolo della Modernità" seguramente causará un fuerte impacto en los círculos masónicos. Su autor, Paolo Zanotto, (Siena, 1974) es Profesor de Historia de las Doctrinas Económicas en la Pontificia Universidad della Santa Croce, Roma, y Doctor en Ciencias Políticas e Historia del Pensamiento Político en las Universidades de Siena y Perugia. He tenido el honor de leer en profundidad la obra y escribir el Prólogo con el que espero transmitir a los lectores de Temas de Masonería la importancia de ésta publicación.



Benjamin Franklin, Apostolo della Modernità, Paolo Zanotto,
 Editoriale Logos, Colana Pietri di Confine, Siena, 2011

Una vez más, Paolo Zanotto me ha sorprendido. Ya lo había hecho antes con su libro La Metamorfosi del Pensiero Occidentale, ensayo en el que nos explica, magistralmente, la forma en la que la masonería ha interactuado con la política, la religión y la economía en los últimos tres siglos. En este caso, retomando los lineamientos centrales ya planteados en aquella obra, Zanotto vuelve sobre sus pasos y va a fondo en un texto que lleva por título Benjamín Franklin, Apostolo de la Modernitá, con el sugestivo subtítulo de Massonería, libertinismo o satanismo? obra que tengo el honor de prologar.

Benjamín Franklin, prócer de la masonería norteamericana, ostenta con legítimo mérito la paternidad de la idea de la revolución buena, a la vez que ha sido, sin lugar a dudas, su gran estratega y el más inteligente de sus propagandistas.

La vida de Benjamín Franklin coincide con una época de cambios profundos en el mundo occidental, particularmente en Europa y América del Norte. Es por ello que el contexto en el que se desarrolla este nuevo libro de Paolo Zanotto constituye un desafío para los investigadores y una gran noticia para todos aquellos interesados en la denominada “Era de las Revoluciones” y el papel que jugaron en ella los masones.

Muchos historiadores se han preguntado seriamente si la Revolución Norteamericana fue obra de la masonería, y la Independencia de los Estados Unidos de América un triunfo masónico. La respuesta es compleja pero podemos encontrar en los entresijos de la obra de Zanotto algunas claves. De hecho, Benjamín Franklin entendió tempranamente que la masonería jugaría un rol preponderante en la unidad política y social de las colonias, actuando como factor socializador, de confraternidad y unidad de objetivos.

Se puede afirmar que el ejército norteamericano era, en realidad, el ejército del masón Washington y que todo su estado mayor fue integrado por masones. El propio marques de La Fayette llegó a reconocer, ante oficiales y camaradas, que sólo tuvo acceso a posiciones de mando luego de haber sido iniciado francmasón. Del mismo modo, el masón Benjamín Franklin preparó, durante años, la política exterior de la Revolución operando principalmente en Francia y en Inglaterra, donde importantes sectores masónicos apoyaban la independencia de las colonias, asunto que se vio reflejado en el propio Parlamento Británico. En definitiva, todo el proceso revolucionario norteamericano está íntimamente asociado a la masonería y ningún ciudadano de los Estados Unidos de América dejaría de reconocer la influencia de esta Sociedad en la construcción de la Nación.

Una de las características de la mentalidad masónica de fines del siglo XVIII y principios del XIX, fue su convicción de que podían transformar el mundo. Muchos masones -especialmente los que se inspiraron en las ideas de Adam Weishaupt y su secta de los Illuminati- creían que contaban con una herramienta capaz de imaginar el futuro y conducir a la humanidad toda hacia ese futuro. En otras palabras, Franklin y muchos de sus hermanos, creían literalmente en que podían crear el futuro del hombre. A la luz de los hechos, es posible que debamos admitir que lo lograron.

Pero para comprender el modo en que estas organizaciones actuaron es necesario ubicar al lector en el centro mismo de la encrucijada, y eso, precisamente, es lo que logra Paolo Zanotto en este ensayo, en el que expone una síntesis brillante de la época y de muchos de sus protagonistas; una investigación aguda, extensamente documentada, que logra reunir todos los ejes del conflicto humano de la época en la que colisionaron dos visiones del mundo y en las que se transformarían para siempre los conceptos de religión, filosofía, moral y economía.

Cabe destacar su lucidez en el análisis del fenómeno masónico. Zanotto se aparta rápidamente de la versión andersoniana de la historia masónica y explica de qué modo la masonería se fragmentó hasta alcanzar corrientes que se alinearon en campos antagónicos. La idea de una masonería universal en la que se expresa una unidad de ideas y de acción, es desarmada por el autor con una notable claridad que desmitifica y coloca a las fracciones enfrentadas en el campo de las tensiones políticas y religiosas. Porque más allá del imaginario popular en torno a los masones –exacerbado por las ficciones contemporáneas- resulta paradójico que la misma institución reuniese a hombres tan diferentes en sus ideas como Benjamín Franklin y Joseph de Maistre, por dar un ejemplo.

Una especial mención merece el abordaje de Zanotto respecto del proceso de descristianización que sufre la masonería de fines del siglo XVIII, ubicando a Benjamín Franklin en la corriente racionalista-iluminista que impulsa el relativismo ético.

Pero el texto avanza con valentía sobre otros aspectos no menos controvertidos, pues la imagen espiritual de este Padre Fundador de los Estados Unidos, casi puritana en la visión de muchos pedagogos, queda expuesta en el ángulo menos conocido: Su desprecio por la Iglesias -en particular la Iglesia Católica, a la que consideraba azúcar en bruto frente a la norteamericana, de la que decía que era azúcar refinada- o sus vínculos con los círculos de libertinos ingleses y franceses, reunidos en los dudosamente célebres Hell-Fire Clubs, a los que también pertenecieron otros notorios libertinos, entre ellos el Duque de Warthon, 6° Gran Maestre de la Gran Logia de Inglaterra.

Zanotto introduce al lector en el mundo masónico. Explica las raíces de esta sociedad iniciática que sufrirá permanentemente el acoso de organizaciones clandestinas, tales como la de los Iluminados de Baviera, o de los movimientos y clubes revolucionarios que hacen de la Iglesia y de la Monarquía sus principales enemigos. Pero al mismo tiempo rescata el aspecto central de la masonería describiendo la multiplicidad de Ritos y Obediencias, sin olvidar que, en todo caso, el punto de convergencia se encuentra en el carácter iniciático que aun se percibe en sus Templos.

En síntesis, un libro que encontrará su espacio propio en torno a una figura que aún sigue generando contrastes y claroscuros, propios de los hombres que construyen en vida su propio mito.