Estimado Lector de Temas de Masonería

Todo el contenido de este blog está dirigido a la difusión de los orígenes, historia, simbolismo y alcances de la Masonería. Lo escrito es absoluta responsabilidad de su autor.

viernes, 12 de abril de 2013

LA MASONERÍA EN EL AMANECER DE LA ERA SECULAR

1. Los Arquitectos Laicos     

En sus crónicas del incendio de la iglesia de Canterbury -acaecido en el año 1174 "por voluntad y secreto juicio de Dios"- Gervasio describe la inmensa desazón que se apoderó de monjes y clérigos a causa de la tragedia. (165).

Preocupados por el estado en el que había quedado la estructura, dudaban de su fortaleza. Algunos hablaban de reconstruir la catedral desde sus cimientos, lo cual enloquecía a los monjes de sólo pensarlo. Otros creían que algunas columnas soportarían una nueva carga. Lo cierto es que paralizados por tan inesperado siniestro, los monjes permanecieron de luto durante un año, mientras decidían qué hacer con lo que había quedado de aquel hermoso templo.

Cuenta Gervasio que el capítulo convocó a numerosos arquitectos franceses e ingleses, pero no se pusieron de acuerdo. Finalmente, la elección recayó en Guillermo de Sens, "hombre extremadamente audaz, artífice habilísimo en tareas con madera y piedra", a quien le fue entregada la obra.

Las crónicas de Gervasio de Canterbury dan fe del celo con el que Guillermo condujo la reconstrucción; nos cuentan de la multitud de artistas talladores que fueron convocados, del enorme esfuerzo y de los ingenios que se debieron construir para desembarcar las piedras que llegaban desde el otro lado del mar. Hasta que, cierto día, en el quinto año de la reconstrucción, el hábil arquitecto cayó desde un andamio y quedó postrado en cama durante meses. La obra avanzó entonces de forma más lenta bajo la dirección temporaria de un monje que -con más voluntad que habilidad- seguía las indicaciones que Guillermo le daba desde su lecho. Consciente de que ya no se recuperaría, el arquitecto abandonó la obra y regresó a Francia.

Le sucedió otro Guillermo, de nacionalidad inglesa, a quien Gervasio describe como un maestro hábil y honesto. Ni el uno ni el otro eran monjes; se trataba de arquitectos laicos, hombres libres que habían aprendido el oficio de trabajar la piedra y construir iglesias en aquellas logias conformadas por experimentados monjes y numerosos "fratres conversi", expertos en sus oficios de canteros, albañiles, vidrieros, herreros, carpinteros y tallistas.



La agrupación de estos hombres en estructuras asociativas adecuadas a su arte y tradición, fue la consecuencia natural de un proceso social, cultural y económico signado por el fenómeno del renacimiento urbano, la organización comunal y la creciente secularización de la sociedad.

Muchas de estas asociaciones lograron ciertos privilegios que les otorgaron mayor libertad. Su fama se extendió, y muchos de sus más grandes arquitectos descansan en las criptas de las catedrales que construyeron, junto a reyes y obispos. Se comenzaba a desplegar otra historia: la de las corporaciones y gremios de la Baja Edad Media, la de los grandes artistas que conducirían a Europa hacia el Renacimiento.
No sabemos a ciencia cierta el momento preciso -ni en base a qué presupuestos, tradiciones o influencias- se introdujo en los rituales del siglo XVIII la leyenda de Hiram Abi. A partir de allí, el simbolismo del Templo de Salomón pasó a ocupar un lugar relevante en la francmasonería. No fueron ni Jabel, ni Nemrod, ni Pitágoras los héroes de la corporación. Tampoco se eligió a las Pirámides de Egipto, ni al Coloso de Rhodas, ni a la Torre de Babel como alegoría y ejemplo del "arte sagrado". Hiram Abi y su famoso Templo se elevaron por encima de cualquier otra opción y sobre tal artífice y su obra se erigió el edificio simbólico de la francmasonería moderna en la mayoría de sus ritos.

Sabemos, de todos modos, a partir del análisis de todos los documentos medievales, que la tradición triunfante se vincula a la de los masones benedictinos. Sabemos también que esta tradición era conocida por los autores de los antiguos documentos de la corporación. Ellos mismos mencionan a sus fuentes. Si los antiguos masones operativos conocían esta tradición, no es menos cierto que los modernos masones especulativos la eligieron y organizaron prolijamente en sus complejos rituales. ¿Qué sucedió en el medio? Los masones operativos hicieron del secreto un culto. El secreto masónico se ha gestado en ese interregno desconocido e inaccesible en el que reinaron las logias en todo su esplendor, capacidad y realización. Fue la época de los grandes arquitectos, pródigos en obras, mezquinos en palabras, celosos en sus técnicas, sus planos y sus aspiraciones. Sin embargo, la historia puede reconstruirse porque el hombre deja huellas; a veces con la intención de decirnos algo; otras, simplemente, porque son propias del fenómeno humano.

A través de esas huellas podemos saber, por ejemplo, cuántos maestros masones trabajaron en la construcción de una catedral o un castillo. Por sus marcas en las piedras -una identificación personal, pero también un silencioso acto secreto de vanidad de quien se sabía condenado al anonimato colectivo- sabemos de sus itinerarios. En su obra "Un espejo lejano", Barbara W. Tuchman calcula que Enguerran III, barón de Coucy, empleó, en el siglo XIII, a 800 albañiles para construir la fortaleza homónima y ello en base a las marcas dejadas en las piedras. El Hermano D. P., un anticuario argentino experto en medallística masónica, descubrió en un palacio de la España mora -la mezquita de Córdoba- marcas en las piedras que él mismo había fotografiado en la catedral de Santiago de Compostela y en Barcelona, corroborando las diversas noticias existentes en torno a la gran movilidad de los masones que participaron en aquella obra.

En el famoso manual de Villard de Honnecourt (circa 1224) pueden observarse dibujos que recuerdan, sugestivamente, a "los cinco puntos de perfección" de los maestros masones. Los 65 folios contienen una verdadera colección de bocetos y planos de obra, incluida una estructura idéntica a la utilizada por Umberto Eco para describir la laberíntica torre de "El nombre de la rosa".

Conocemos, gracias a estos y muchísimos otros detalles, cómo construían, cómo estaban organizados y cuál era su rol en la sociedad. Lo que no sabemos de los masones operativos es de qué manera se trasmitían, en secreto, sus tradiciones. Los reyes los protegieron, les concedieron derechos, franquicias y exenciones. La Iglesia los receló primero, para luego amenazar sus liberalidades abiertamente.

Ya en el siglo XII, en el año 1131, el rey Alfonso VII otorgaba privilegios a los trabajadores de la catedral de Santiago:

"Ego Adefonsus Dei gratia Yspanie Imperator... Facio testamentum cautationes ómnibus magistri et criationi ecclesie Beati Jacobi, tam criationi operis quam et canonici, tam presentibus quam futurus usque in sempiternum. Ita cauto eos, quod non eant in fossatum, nec donec fossadariam, neque pectent pectum pro aliqua voce nisi pro suo forisfacto. Ita ego eorum cauto domos et possessiones, quod maiordomus terre nec ullus alius homo pro aliqua voce ibi non intret, neque eos pignoret nisi per manus sui magistri, et magister det directum per eos, et habeant tale forum quale melius habuerunt postquam opus ecclesie inceptum fuit..."166

Más de ciento cincuenta años después, estos privilegios se habían afianzado, al extenderse los fueros municipales y las ciudades libres, cuyos ciudadanos -convertidos en prósperos burgueses- habían alcanzado la capacidad de adquirir este estado. Sancho IV, en 1282, confirmaba el privilegio de los pedreros de Santiago:

"...Porque los maestros et los pedreros et los raconeros de la obra de Santiago me dixieron que tienen privillegios del Rey Don Fernando mío avuelo et de los otros Reys et confirmadas del Rei mío padre commo deben ser amparados y defendidos. Et yo por esto et por muchos servicios que fizieron al mío padre et a mí en fecho de la eglesia et en otras obras, recébolos en mi guarda et mi defendimiento a elos et a lo suyo por o quier que lo ayan, asy en la villa de Santiago como fuera de la villa. Et mando et defiendo que nengún non sea osado de les querelar nin embargar sus raciones, nin de les fazer mal nin fuerca, nin tuerto, nin de les pasar contra los privillegios que les sean guardados daquí adelante así como lo fueron fasta aquí. Et qualesquier que contra esto fuesen, a elos e a lo que ovieren me tornaría por ello..."167

Estos privilegios e incipientes libertades encontraron la resistencia de un modelo de sociedad que, basado en tres órdenes -el de los religiosos, el de los caballeros y el de los labriegos- había regido el contrato social del mundo feudal durante siglos. Los masones operativos -al igual que muchos otros gremios, guildas y sociedades mercantiles- adoptaron algunos de los rasgos particulares que aún hoy se perciben en la corporación masónica. En su mayoría, nacieron de la necesidad de protegerse mutuamente, guardar sus secretos y mantenerse unidos frente a la hostilidad de la aristocracia y la autoridad eclesiástica que veía -no sin razón- que este proceso dispararía una profunda transformación de la sociedad y de la distribución del poder. La lucha de los burgueses, comerciantes y maestros de oficio por mantener y ganar derechos, ha sido ampliamente debatida por los historiadores. Sin embargo, en esta lucha encontramos las raíces verdaderas del enfrentamiento entre las fuerzas seculares y las jerarquías eclesiásticas. Un enfrentamiento temprano, contemporáneo a la aparición de los teóricos del Estado Laico, cuestión que se inició en la Universidad de París, en el siglo XIV, con Marcilio de Padua y Guillermo de Okham, franciscanos al igual que Ubertino Da Casale.

Contemporáneo a la aparición de Defensor Pacis (1324) -la obra clave de Marcilio- el Concilio provincial de Aviñon (1326) anatematizó a las "confraternidades" con un documento cuya lectura nos recuerda inmediatamente a las posteriores bulas de excomunión contra la francmasonería. El texto es tan elocuente que mueve a reflexionar sobre los reales orígenes del conflicto Masonería - Iglesia.

"SOBRE LA SUPRESIÓN RADICAL DE LAS SOCIEDADES, LIGAS Y CONJURACIONES, DESIGNADAS BAJO EL NOMBRE DE COFRADÍAS."
"…Además, en algunos cantones de nuestras provincias, hay gente, por lo general noble, a veces plebeya, que organiza ligas, sociedades, coaliciones prohibidas, tanto por el derecho eclesiástico como por el derecho civil; bajo el nombre de cofradías. Se reúnen una vez al año, en algún lugar, para realizar sus conciliábulos y reuniones; al penetrar en el recinto, se pronuncia un juramento por el cual deben defenderse entre si de quienquiera que fuere excepto de sus Maestros, prestarse asistencia recíproca en cualquier ocasión, darse consejos y apoyarse recíprocamente. A veces, luego de vestirse con un uniforme, y empleando marcas y signos distintivos, eligen entre ellos a un superior, al cual juran obedecer en todo; la justicia se ve entonces perjudicada porque se cometen crímenes y robos;"
"Ya no hay paz ni seguridad; es la opresión para inocentes y pobres, iglesias y gentes de Iglesia, que estos individuos consideran, por supuesto, sus enemigos; sufren tanto en carne propia como en sus bienes personales, en el ámbito de las leyes y los tribunales, injusticias de todo tipo con miles de perjuicios."
"Como pretendemos oponernos de inmediato a estas nefastas empresas y a estos intentos perniciosos, brindar un remedio eficaz para esta situación y defender a nuestros fieles del pecado, según corresponde a nuestras funciones pastorales, en virtud de la autoridad del presente concilio, decretamos la nulidad, disolución y ruptura de todas las agrupaciones, alianzas, sociedades, conjuraciones, denominadas fraternidades y cofradías, fundadas por clérigos o laicos, sin importar su grado, dignidad, estado o condición; de igual modo, declaramos nulos e inexistentes los pactos, convenios, ordenamientos que celebren entre si. Decretamos que los juramentos que deben cumplir los individuos mencionados son ilícitos, sin valor alguno, nadie debe considerarse sujeto a su cumplimiento, bajo nuestra garantía quedan liberados de ellos. Sin embargo, han de recibir de sus confesores una penitencia para redimirlos de estos juramentos imprudentes y temerarios. En virtud de la autoridad mencionada, les prohibimos, bajo pena de excomunión (en la cual según nuestra voluntad los contraventores incurrirán ipso facto, cuando el presente decreto se haya publicado dos domingos seguidos en la iglesia de su parroquia), prohibimos de ahora en más que frecuenten dichas asambleas, agrupaciones, y se sometan a dichos juramentos, organicen dicho tipo de  cofradías, se sometan a tales Obediencias, se presten ayuda y apoyo recíprocamente, vistan trajes que representen una actividad desde ahora prohibida y se llamen entre si hermanos, priores, abates de dicha Sociedad. Además, dentro de los diez días a partir de dicha publicación, han de pedir individualmente a sus confesores (en la medida de lo posible), que los libere de los mencionados juramentos, y que cada uno declare públicamente que ya no quiere formar parte en el futuro de tales asociaciones. Prohibimos este tipo de conjuraciones, conspiraciones, convenios, aún cuando no se denominen cofradías. Por otra parte, decretamos la disolución y la nulidad de facto de éstas, a partir del momento en que se las emprenda y sometemos a aquellos que las emprenden a la sentencia de excomunión; sentencia que sólo podrá derogar el Concilio provincial, salvo en artículo mortis. En esta declaración, no tenemos la intención de reprobar las cofradías fundadas para celebrar a Dios, a la bienaventurada Virgen María y a otros santos para ayudar al pobre, cofradías en las que no se hacen pactos o juramentos de este tipo."168 

La similitud con las bulas antimasónicas es elocuente. Los reyes no tardarían en sentir la misma inquietud que los clérigos con respecto de las libertades y privilegios que habían ganado algunas corporaciones y gremios. Muchos documentos dan cuenta del rigor con que algunos monarcas convocaban y mantenían bajo su control a los maestros masones; al menos cuando así lo exigían las necesidades de la corona. Ejemplo de ello son los decretos de Eduardo III de Inglaterra, fechados en 1359 y 1361, por los cuales disponía que jueces, síndicos y prefectos de todo el reino, procuraran la comparencia de todos los maestros masones -con sus herramientas- en las obras del castillo de Windsor, ordenándoles, a su vez "…detener y arrestar a todos los albañiles que encuentren rebeldes o contrarios a tal propósito y a llevarlos al mencionado castillo donde permanecerán en prisión…"169               

Ya por entonces, se habían diferenciado las figuras del "maestro de obra" y del superintendente o "vigilante". En el caso del castillo de Windsor, son mencionados como maestros de obra Roberto de Gloucester y William de Winford, mientras que "…nuestro amadísimo William de Wykeham", es definido como "encargado de la vigilancia de nuestra obra…". Wykeham, que no era arquitecto -pero que actuaba "a modo de un elevado visitador e inspector" como diría Beda, refiriéndose al rol de Adoniram- cumplía las funciones de capataz de la obra, se encargaba de pagar los salarios y controlaba a los maestros masones. Tomó las órdenes en 1362 y fue electo obispo de Winchester en 1366. Ricardo II lo nombraría Canciller de Inglaterra en 1386.

En esa misma época, y justamente en Inglaterra, se cree que fueron escritos los ya mencionados manuscritos "Regio" y "Cooke", lo cual nos deja al menos una certeza: hasta allí perduraba la herencia benedictina. Pese a la gran cantidad de información proveniente de la actividad de las corporaciones de masones operativos, muchos puntos permanecen oscuros con respecto al origen de algunos rituales y leyendas que aparecen en la francmasonería especulativa de la primera mitad del siglo XVIII.

2. Los Cinco Puntos de Perfección

En esa misma época se escriben documentos que contienen alegorías y narraciones que luego conformarán la leyenda de Hiram Abi y se incorporarán al ritual de exaltación al grado de "Maestro Masón". El más importante es, sin dudas, el "Manuscrito Graham", escrito en 1726, del cual podemos extraer algunos fragmentos significativos. El primero contiene elementos que han sido asimilados a la ceremonia del tercer grado:

"Sem, Cam y Jafet fueron a reunirse junto a la  tumba de su padre Noé para intentar descubrir alguna cosa que les guiase hasta el poderoso secreto que detentaba este famoso predicador. Espero que cada uno admitirá que todas las cosas necesarias al nuevo mundo se encontraban en el arca con Noé."
"Estos tres hombres ya habían convenido que si no encontraban el verdadero secreto, la primera cosa que descubriesen ocuparía el lugar de ese secreto. Estaban completamente seguros, pues creían firmemente que Dios podía -y también quería- revelar su voluntad, por la gracia de su fe, de su plegaria y sumisión; de tal manera que lo que descubrieran se mostraría tan eficaz para ellos como si hubieran recibido el secreto desde el principio, de Dios en persona, de la fuente misma."
"Llegaron pues a la tumba y no encontraron nada, salvo el cadáver casi totalmente corrompido. Cogieron un dedo que se desprendía de nudillo en nudillo hasta la muñeca y el codo. Entonces, levantaron el cuerpo y lo sostuvieron colocando pie contra a pie, rodilla contra a rodilla, pecho contra pecho, mejilla contra mejilla y mano en la espalda, y gritaron: ¡Ayúdanos, Oh Padre!, Como si hubieran dicho: Oh Padre del cielo, ayúdanos ahora, porque nuestro padre terrestre no puede hacerlo; Enseguida reposaron el cadáver, sin saber qué hacer. Uno de ellos dijo entonces: ¡Todavía queda médula en este hueso!, y el segundo: ¡pero es un hueso seco!,  y el tercero: ¡hiede!..."

El segundo párrafo habla de la leyenda de Betsaleel -hijo del mítico rey Alboine- sin lugar a dudas Bezaleel, el artífice del Tabernáculo que, según hemos visto, aparece en el grado XXIV del R.E.A. y A. y es el mismo personaje que Rabano Mauro vincula con Hiram Abi, en sus comentarios al Libro de los Reyes:

"…Durante el reinado del rey Alboine nace Betsaleel, quien fuera llamado así por Dios antes de ser concebido. Y este santo hombre supo por inspiración que los títulos secretos y los atributos principales de Dios eran protectores, y edifica apoyándose por completo en ellos, de tal manera que ningún espíritu infernal y destructor osa destruir la obra de sus manos. Tanto se hicieron sus obras famosas que los dos jóvenes hermanos del rey Alboine, ya nombrado, quisieron ser instruidos por Betsaleel debido a su noble manera de construir. Betsaleel consiente con la condición de que no la revelen sin que alguien esté con ellos para componer una triple voz. De esta manera se comprometieron por juramento y Betsaleel les enseña las partes teórica y práctica de la masonería; y ellos así lo hicieron. Entonces los salarios de los masones aumentaron en este reino y hubo masones entre los reyes y los príncipes. Sin embargo, Betsaleel sintiendo próxima su muerte, quiso ser enterrado en el valle de Josafat y que fuese grabado un epitafio según su mérito, lo cual fue cumplido por estos dos príncipes. Esto es lo que se grabó: Yace aquí la flor de la masonería, superior a muchos otros, compañero de un rey y hermano de dos príncipes. Yace aquí el corazón que supo guardar todos los secretos, la lengua que nunca los reveló…"

El tercer párrafo que hemos seleccionado introduce en el texto a Hiram Abi, el hijo de la viuda:
…A estas alturas espero que todo el mundo tendrá por seguro que ninguna de las cosas necesarias para llevar a buen fin esta santa construcción fue negada al sabio rey [Salomón]. En caso contrario deberíamos acusar a Dios de injusticia, cosa que no osaría hacer ningún débil mortal."
"…Dicho esto, leemos en el Primer Libro de los Reyes, capítulo 7, versículo 13, que Salomón envía a buscar a Hiram de Tiro. Este era hijo de una viuda de la tribu de Neftalí y su padre era un Tirio que trabajaba el bronce. Hiram estaba lleno de sabiduría y habilidad para realizar toda clase de obras de bronce. Permanece junto al rey Salomón y le consagra todo su trabajo. La explicación de estos versículos es la siguiente: la palabra habilidad significa ingeniosidad, pues cuando la sabiduría y la inteligencia están unidas en una misma persona a ésta nada le falta. Así, por el presente pasaje de la Escritura, se deduce que este hijo de viuda, cuyo nombre era Hiram, había recibido una inspiración divina, lo mismo que el rey Salomón y también el santo Betsaleel."

La última parte de este documento se refiere a los denominados "cinco puntos de perfección". Más allá de la claridad del texto -que no necesita de comentarios- sabemos, gracias al "Manual de Villar de Honecourt" (Folio 35), que estos modos de reconocimiento eran perfectamente conocidos por los masones operativos del siglo XIII. Veamos el texto:

"…Cuando todo se terminó, los secretos de la Franc-Masonería fueron puestos a buen recaudo, como lo son ahora y lo serán hasta el fin del mundo, por aquellos que los comprenden verdaderamente; en tres partes por referencia a la Santa Trinidad que hizo todas las cosas, después en trece subdivisiones que evocan al Cristo y sus doce apóstoles, que son como siguen: una palabra para un teólogo, seis para el clero y seis para el compañero del oficio; después en pleno y total acuerdo con esto, siguen los cinco puntos de los compañeros franc-masones, que son: pie contra pie, rodilla contra rodilla, pecho contra pecho, mejilla contra mejilla, y mano en la espalda. Estos cinco puntos hacen referencia a los cinco principales signos, que son: la cabeza, el pie, el cuerpo, la mano y el corazón; y también a los cinco puntos de arquitectura; igualmente a los cinco órdenes de masonería. Estos puntos sacan su fuerza de cinco orígenes, uno divino y cuatro temporales, que son los siguientes: en primer lugar el Cristo, la cabeza y la piedra angular, en segundo lugar Pedro, llamado Cefas, en tercer lugar Moisés, que graba los mandamientos, en cuarto lugar Betsaleel, el mejor de los masones y en quinto lugar Hiram, que estaba lleno de sabiduría y de inteligencia…" 

3. Los Rituales de Muerte y Renacimiento

Existe un profundo vínculo entre la ceremonia de exaltación al grado de maestro masón, y la profesión de votos que realiza el monje benedictino en la última etapa de su ordenación, cuyo origen es mucho más antiguo. En ambas ceremonias el candidato muere, para luego renacer en una condición diferente, superior. Resulta interesante remarcar que esto se lleva a cabo en la última etapa de la "iniciación". En el caso de la masonería, la exaltación tiene lugar luego de que el candidato ha atravesado la condición de aprendiz, y la de compañero. En la Orden de San Benito, el profeso fue previamente aspirante, postulante y novicio. 

La similitud entre ambos ritos ha sido ampliamente investigada por escritores masones, en particular belgas y alemanes. El Gran Maestre belga Goblet D' Alviella, por ejemplo, señala que la "profesión de votos" -como se llama a la iniciación de los novicios, especialmente en la orden de los benedictinos- implica una muerte y una resurrección simuladas.170  Según el ritual -que continuaba aun en vigor a fines del siglo XIX- el novicio se tendía en el suelo frente al altar, bajo una mortaja, entre cuatro cirios, y se leía el oficio de los difuntos. La asistencia entonaba el Miserere; luego, el candidato se incorporaba, daba a cada uno el beso de la paz y tomaba la comunión de manos del abad. A partir de ese día adoptaba otro nombre, que conservaría hasta su lecho de muerte. El profeso benedictino -al igual que el maestro masón- nace a una nueva vida. Aún en la actualidad, aquel monje que solicita sus votos solemnes, recibe como signo de su profesión la investidura de la cogulla, como testimonio de su entrega total a Cristo y su muerte al mundo.

Por otra parte, August Pauls, Soberano Gran Comendador del Supremo Consejo Grado 33 de Alemania dice al respecto:

"Muchas veces se ha afirmado que la Leyenda de Hiram nació del ceremonial del profeso benedictino, sea que la idea de fondo provenga de la consagración de monjes de esa Orden Católica o del ritual de iniciación de otra orden católica, de monjes o seculares, que tenía ese ceremonial Benedictino…"
"Tal como en la Orden Benedictina el neoprofeso representa en cierto grado a Cristo, así simboliza en su exaltación el Compañero a Hiram, considerado como el masón más perfecto de la tierra. Ambos son tratados en cripta mística, y también en un ataúd, como muertos, en algunos sistemas masónicos y en algunas órdenes católicas."
"Los dos viven su resurrección simbólica, el neoprofeso por mandato del Diácono y el francmasón por el Venerable Maestro mediante el toque y la Palabra del Maestro. Pero el contenido y sentido de las dos ceremonias muestran ya una diferencia básica. Mientras que el neoprofeso adopta él mismo, en señal de obediencia, la posición del muerto, el candidato en el Grado de Maestro sufre el destino, no según la Biblia, sino que según la Leyenda del Maestro Hiram, asesinado por tres compañeros pérfidos y es, como él, la víctima del cumplimiento del deber y del secreto…"

Pauls marca, sin embargo, algunas diferencias importantes: "…En el profeso está ausente la vestimenta de cuero de nuestro Tercer Grado (Mandil) y el florecimiento de una planta (Acacia), tal como ya lo sabemos por los antiguos Misterios. Aunque se explique el uso del Mandil como continuación de los dos grados precedentes, es altamente inverosímil presumir que se haya alterado tanto la creación de la Leyenda de Hiram como el contenido y sentido de la profesión Benedictina ; mientras en la  primera se convierte simbólicamente al candidato en la víctima de un crimen a causa del cumplimiento de su deber, el neoprofeso benedictino se somete voluntariamente en señal de obediencia…".171 

Existe una importante literatura masónica, en especial alemana, en la que se ha comparado la profesión de votos entre los benedictinos -según los antiguos rituales de su orden- y la consagración de maestros en la nuestra. Marcial Ruiz investigó esta cuestión basándose en trabajos y testimonios de masones alemanes, y volcó sus resultados en el  "Libro del Maestro Masón" editado por la Gran Logia de la Argentina, en 1982, QUE FUERA OPORTUNAMENTE SACADO DE CIRCULACIÓN HACE ALGUNOS AÑOS.

Allí afirma que escritores como Findel en su "Historia de la Francmasonería" y Karl Bayer, ven a los rituales benedictinos como una fuente francmasónica. Menciona también a tres hermanos de la Gran Logia Nacional [ "Los Tres Globos", de Berlín] a los que le atribuye el mérito de haber dilucidado la cuestión: Johann Heinrich Sonnekalb172, quien describe el ritual benedictino en su obra sobre el grado de maestro; Kingelhoefer, por su tratado sobre "La consagración de monjes entre los benedictinos y la consagración de maestros en nuestra Orden", publicado en 1931 y basado en obras impresas de la Orden Benedictina;173  y en especial, los trabajos de Edwin Rousselle, publicados bajo el título "Sobre el Rito de Profesos Benedictinos".174 Rousselle integró el "Circulo de Eranos", al que pertenecieron figuras fundamentales de la filosofía, el estudio de las religiones, la hermenéutica y el simbolismo, entre los que se destacaron Henry Corbin, Mircea Eliade, y Carl Gustav Jung. En el trabajo mencionado, describe que -en oportunidad de hospedarse en el Convento de Beurón, en 1919- pudo tomar notas de un antiguo ritual de 1868, vigente hasta 1914, y que, a su vez, se basaba en otros más antiguos. En términos generales, este ritual coincidía con las descripciones realizadas por Goblet D'Alviella.

165. Gervasio de Canterbury, "Incipit tractatus de combustione et reparatione Cantuariensis ecclesie" en Manzi/Corti, pp. 86-94.
166. "Privilegio de Alfonso VII a los trabajadores de la catedral de Santiago, 1131". López Ferreiro, "Historia de la santa iglesia catedral de Santiago", IV. Apéndice 6, p. 1617. En Pérez, Juan Beneyto, "Textos políticos españoles de la Baja Edad Media" (Madrid, Instituto de Estudios Políticos, 1946) p. 105.
167. López Ferreiro, "Fueros municipales de Santiago y su tierra" 2, 80-81; En Pérez, Juan Beneyto, Ob. cit. p. 106.
168. Extracto del Decreto Nº 37 del Concilio de Aviñon; 18 de junio de 1326 (Tomo 25 de la nueva e importante compilación de los Sagrados Concilios).
169. Knoop, D. y Jones, G.,  "The Medieval Mason" (Londres, 1933) pp. 244-245.
170. Goblet D'Alviella, Ob. cit. p. 57.
171. Pauls, August; "Nacimiento, desarrollo y significado del Grado de Maestro." (Santiago de Chile, Cuadernos Simbólicos de la Gran Logia de Chile, Vol. I,) pp. 26 y 27.  (Gentileza de Nelson Morales Barrientos).
172. Sonnekalb -que es considerado como uno de los eruditos de la prehistoria de la Francmasonería- no dudaba en afirmar que el origen de la institución debía buscarse en las asociaciones de picapedreros de la época de la construcción de las catedrales.
173. "Cuadernos para los Maestros de San Juan" (Zirkelkorrespondenz, Alemania, 1931).
174. Ibid.

miércoles, 27 de marzo de 2013

Josep Martí asume el cargo de Gran Maestro/ Gran Prior del GPDH


SOLEMNE INSTALACIÓN Y CONSAGRACIÓN EN GRAN CAPÍTULO DE LA ORDEN DE LOS NUEVOS GRAN MAESTRO / GRAN PRIOR Y DIPUTADO GRAN MAESTRO / GRAN PRIOR ADJUNTO

Como estaba previsto y anunciado, el pasado sábado 23 de marzo del 2013, tuvo lugar en la Casa de la Orden, en solemne Gran Capítulo de la Orden Interior, la Instalación y Consagración de los nuevos Gran Maestro/Gran Prior y Diputado Gran Maestro/Gran Prior Adjunto del GRAN PRIORATO DE HISPANIA, culminando con este acto el proceso de renovación en la Orden Rectificada iniciado con las elecciones celebradas el pasado mes de enero.

Para ello se contó con la inestimable y fraternal colaboración de una nutrida representación de Reverendos Caballeros del GRAN PRIORATO DE LAS GALIAS, con el Muy Reverendo Caballero Jean-François Var, eques a Tribus Liliis a la cabeza, que ostentaba además la representación oficial del Gran Maestro del G.P.D.G., siendo además miembro de Honor del Gran Priorato de Hispania. El eques a Tribus Liliis, por su condición de presbítero, desarrollo las funciones en la solemne ceremonia de Prior Eclesiástico, efectuando la Consagración con los Santos Oleos y la correspondiente bendición Apostólica.

Una vez debidamente Instalado como Gran Maestro/Gran Prior, el Muy Rev. Caballero Josep Martí, eques a Benefitientia, dirigió unas palabras a todos los asistentes en las que resumió el programa de su futura actuación, leyendo una vez terminado, una misiva que envío al efecto el Gran Maestro Emérito del Gran Priorato de las Galias, excusando su asistencia por enfermedad. Terminados los parlamentos, el nuevo Gran Maestro/Gran Prior, procedió con la ceremonia de Instalación del nuevo Diputado Gran Maestro/Gran Prior Adjunto, en la persona del Muy Rev. Caballero Ferran Juste, in Ordine, eques a Constanti Patientia, quien una vez terminada su solemne Instalación dirigió unas sentidas palabras de agradecimiento a los asistentes. Para finalizar, el Gran Maestro/Gran Prior, in O. eques a Benefitientia, procedió al cierre de los Trabajos del Capítulo.

A la salida del solemne Capítulo, los nuevos Gran Maestro/Gran Prior y Diputado Gran Maestro/Gran Prior Adjunto, ofrecieron un Vino de Honor a todos los asistentes en la sala contigua de Pasos Perdidos.

A continuación la alocución pronunciada por el Gran Maestro/Gran Prior:

Muy Rvdos. Caballeros, Rvdos. Caballeros
Queridos H. todos:

Asumo la responsabilidad de gobernar el Gran Priorato de Hispania en un momento particular de la historia de la Orden Rectificada. Occidente atraviesa una profunda crisis de valores, signada por el relativismo, el secularismo omnipresente y el hedonismo que nos aleja, a velocidad pasmosa, del concepto de amor fraternal, de beneficencia activa y de compromiso verdadero con el trabajo iniciático al que nos hemos sometido, de nuestra propia y espontánea voluntad.

Estas desgracias que se expanden por doquier, haciendo de nuestro mundo un lugar más frío y distante, no cesan en su intento de filtrarse en nuestros Templos. No es nada sorprendente que afirme que en las últimas décadas, la masonería toda haya sufrido un proceso de fragmentación que nos ha dividido, provocando heridas allí donde debería haber amor fraterno y perturbación allí donde debiéramos encontrar el equilibrio y la paz que nos promete la francmasonería y la Santa Religión Cristiana a través del Evangelio.

¿Qué está ocurriendo? ¿Qué hace que el corazón de los hombres se endurezca al punto de no permitirnos mirarnos y abrazarnos todos como Hermanos? La masonería -en particular la masonería cristiana- guarda en sus propios cimientos un compromiso de unidad y armonía entre los hombres. Ese compromiso, nacido de las entrañas de Wilhelmsbad, soñado por hombres como Willermoz, Brunswick, De Maistre, Turkheim, nos habla de un camino a recorrer en el que, conscientes de la ruptura con nuestro Creador, debemos reconstruir esa columna rota que permanece allí como una seria advertencia de nuestro estado, pero también como una gran esperanza si perseveramos en nuestro trabajo de volver a unirnos en Cristo. ¿Y acaso podríamos hacerlo solos? No. Hemos elegido la vía iniciática cristiana que propone el Rito Escocés Rectificado porque nos hemos reconocido incapaces de alcanzar la Luz en la soledad de la ermita o en el aislamiento de los claustros. Hombres del mundo, en el mundo, los masones rectificados nos construimos a nosotros mismos en nuestros Talleres, en nuestras Logias, aunando corazones en la esperanza de que el trabajo y que el ejemplo fructifique en los que llegan y se suman al esfuerzo.

Sabíamos desde un principio que de esto se trataba y he aquí, Muy Reverendos Caballeros, que nos encontramos aún abriendo brecha.

El Gran Priorato de Hispania no ha escapado a esta ola de desequilibrios en los que hemos debido transitar horas penosas. Pero la nave ha mantenido el rumbo y hoy, al asumir nuevas autoridades, está dando una muestra de vitalidad que se extiende más allá del horizonte que alguna vez imaginamos. Nuestras Logias en la Península se fortalecen. Nuestras Logias de ultramar, en la sorprendentemente activa América Latina también crecen.

Fue durante el mandato de nuestro Gran Maestro y Gran Prior saliente, que se debatió y finalmente se aprobó la creación de cuerpos de ultramar. Nacieron así los Triángulos Santo Grial de México y Cruz del Sur de Argentina, ambos convertidos hoy en Justas y Perfectas Logias. Y ha sido el trabajo constante de estas Logias –sin importar que actualmente la de México se encuentre bajo jurisdicción del GPDG, pues en definitiva ambas Potencias somos en espíritu sólo una- las que han logrado esparcir la semilla del Régimen Escocés Rectificado en ese Continente en el que hemos sumado recientemente a dos Logias de Bolivia que se encuentran en franco crecimiento.

Todo pareciera indicar que, pese a los tiempos que vivimos (“Meliora Praesumo”) esperamos días mejores. Pero si queremos ser partícipes de esos días por venir, tendremos que ser claros respecto de cuál es nuestro rumbo y cuál es el marco que le daremos a nuestra acción de gobierno.
 Mi primer mensaje a todos los H.·.H.·. rectificados, tanto de las Provincias de León y de Aragón como de América del Sur es el de garantizarles que encontrarán en mí a un infatigable defensor de la estricta pureza del Rito -alma y espíritu del Régimen Escocés Rectificado- asegurando que cada Clase del Régimen se aboque al trabajo que le corresponde. El debate horizontal no es una característica del Rectificado. Razón por la cual tendré que ser estricto con el cumplimiento del trabajo masónico que a cada cual le compete.

Dicho esto, tendemos nuestra mano fraterna a todos aquellos HH.·. Rectificados que quieran acompañarnos en esta etapa que se inicia, en tanto se sometan a la autoridad que emana del Consejo de Gobierno del Gran Priorato de Hispania. Seremos incansables portadores de un mensaje de unidad y de concordia. Ningún esfuerzo será poco en empeño de unir a la Familia Rectificada. Pero también seremos severos depositarios de una tradición que nos han legado y que hemos jurado sostener.

Aun siendo una estructura de sentido vertical, sabemos que la fortaleza de la Orden se muestra en la estabilidad y crecimiento de sus Logias; en tal sentido resulta de importancia capital el compromiso y la acción, en cada jurisdicción, de los Maestros Escoceses de San Andrés. Su instrucción, su capacitación, su vocación pedagógica y su trabajo iniciático resultan vitales para la realización de nuestros objetivos. Nunca será suficiente la energía que pongamos en la formación de los M.E.S.A., pues son estos, en definitiva, la bisagra que conforma el extraordinario espacio en el que la Orden Interior se proyecta hacia la Masonería Simbólica. 

La labor de los Diputados Maestros, de los Venerables Maestros y de los H.·.H.·. Vigilantes de las Logias debe centrarse en la instrucción constante de los miembros de sus respectivos talleres, de modo tal que podamos asegurarnos la fortaleza del Rito y el conocimiento de su doctrina.

Deberemos estar en permanente apoyo al trabajo de las Logias Rectificadas del G.P.D.H., del mismo modo que tendremos que estar pendientes de que cumplan la tarea para la cual se les ha confiado sus Cartas Patentes.

En el ámbito interpotencial, nos hemos propuesto, en primer lugar, fortalecer aún más –si tal cosa fuera posible- nuestro vínculo con el Gran Priorato de las Galias, potencia rectora del Régimen Escocés Rectificado en el mundo. Lo haremos del modo que lo hemos hecho hasta el presente, apoyando toda acción que conforme a la mayor grandeza de la Orden y señalando aquello que tengamos para decir, en un mundo cada vez más comunicado y –paradójicamente- más confuso.

El ámbito masónico es hoy un amplio arco en el que cohabitan corrientes diversas. Por principio todo masón es nuestro Hermano y le debemos respeto como tal. No podemos permanecer aislados de un ámbito que nos es propio; tendremos que ser abiertos en la comprensión y el trato fraternal del mismo modo que exigiremos el respeto por nuestras tradiciones y nuestros usos y costumbres. Es hora de que en España y en la América de habla hispana se escuche el mensaje de la masonería cristiana del Rito Escocés Rectificado, con claridad y de viva voz. Este Gran Maestro y Gran Prior se compromete a visitar cada lugar en el que haya cuerpos rectificados y apoyar el diálogo franco y fraterno con todas aquellas potencias masónicas que mantienen su condición de iniciáticas.

Me he reservado para el final algunas consideraciones personales que quiero compartir con vosotros. Es sabido que cada hombre traslada a su gestión –casi fatalmente- su impronta personal. Me conocéis y sabéis bien que no soy un filósofo ni tengo pretensiones de serlo. Soy un hombre de espíritu práctico que ha servido hasta hoy, y durante veinticinco años ininterrumpidos a la Orden Rectificada y al Gran Priorato de Hispania. Lo he hecho allí donde se me ha solicitado y donde he sido necesario.

Si he asumido esta responsabilidad, en esta etapa de mi vida, ha sido porque estoy convencido de que aún puedo brindar un último servicio a la Orden y que sabré como hacerlo, con la ayuda de Dios. Pero también porque confío  plenamente en que podré contar con la misma lealtad y el mismo espíritu de sacrificio que yo mismo he puesto, por parte de cada uno de los miembros que integran el Consejo de Gobierno de la Orden. En momentos en que creía llegado el tiempo de disfrutar de mis nietos, la Orden me reclama en su más alto estamento. Esperad de mí la firmeza de quien se ha forjado en el trabajo y la paciencia de quien sabe que toda obra buena lleva tiempo.

Con mi instalación como Gran Maestro y Gran Prior, culmina a la vez un extenso mandato de mi Hermano en la Orden y en la vida misma, el Muy Rev.·.H.·. Ramón Martí Blanco. Cabe en este momento un expreso agradecimiento al hombre que ha dado todo lo que pudo por nuestra Orden y que es justo que hoy, cumplido con creces su deber, pueda descansar, entre comillas, del agobiante trabajo de casi dos décadas. Veinte años no exentos de vicisitudes, escollos y disgustos, pero también de una fortaleza de voluntad que hace honor a su nombre de Orden.

La masonería no es equiparable a ninguna otra institución civil. Mucho menos cuando, como en nuestro caso, se trata de una masonería que lleva apenas veinte años de existencia en estas tierras. La renovación de sus autoridades en su más alto nivel vienen a demostrar, de forma tajante, que la semilla ha sido buena; que aún queda mucho trabajo por delante y que, al igual que nuestros antepasados –los constructores de catedrales que no llegaban a ver su obra terminada- otros H.·.H.·. cosecharán nuestra siembra. ¿Qué sería del mundo sin los que siembran? Ese es nuestro trabajo. A él estáis todos convocados.

Josep Martí
Eques a Benefitientia
Gran Maestro/Gran Prior

Finalmente, creemos importante la publicación del mensaje enviado por el Muy Reverendo Hermano Daniel Fontaine, Gran Maestro Emérito del Gran Priorato de las Galias:

París,
13 de marzo del 2013

Serenísimo Gran Maestro
Bien Amado Hermano,

Hasta el último momento, he esperado poder estar cerca de ti y de todos los Caballeros de tu Gran Priorato para ésta gran e histórica ceremonia. Pero…!, mi estado de salud no mejora y tengo que hacerme toda una serie de controles médicos a lo largo de todo este mes de marzo.

Después de todos los acontecimientos sobrevenidos en el 2012, yo hubiera querido hablar con todos vosotros.

Podemos constatar y constatamos lo difícil que resulta reclutar y admitir profanos entre nosotros ya que nuestro Rito es difícil y pocos profanos son aptos para aprenderlo. Es probable también que tengamos nuestra parte de responsabilidad al no formar suficientemente a los hermanos de las logias azules, lo que hace que al cabo de un cierto tiempo, crean saber más que los antiguos y se sientan aptos para formar nuevos Grandes Prioratos que tienen sus cimientos fundamentados sobre la arena.

Aquellos que quieren dividirnos, en realidad no son más que pobres sepultureros y habrán de dar cuenta de ello algún día. Para nosotros, la calidad de una Orden es proporcional a la intensidad de la búsqueda interior de sus miembros y el esoterismo es el espíritu de la letra.

Hay en efecto diversas maneras de contemplar la iniciación, entre ellas el modo universitario, que considera que el hombre, la Masonería, el Régimen rectificado, la religión no son más que sujetos de estudio. Pero estamos ahí muy lejos de la verdadera iniciación y de lo que nos dicen los Evangelios. ¿No debemos acaso mirar hacia nuestro interior? La razón debe pasar por el corazón, so pena de desatinar al hombre y hacer de él un árbol muerto como la higuera de las Escrituras. No puedo aquí resistirme de citar a san Mateo (XI-25): En aquel tiempo dijo a propósito Jesús: “Te glorifico, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque ocultaste estas cosas a los sabios e inteligentes, y las descubriste a los simples…”

Ved quien pone las cosas en su lugar pensando en los “intelectuales” que han tratado de dividirnos. Ellos quieren ser estrellas de cine, mientras que nosotros aspiramos modestamente a ser simples estrellas.

Vivimos en un mundo en fuga y debemos permanecer firmes en nuestras convicciones sin dejarnos arrastrar hacia falsas doctrinas y caminos equivocados. Pero en este sentido sé muy bien que nada podrá hacerte desviar y te doy mi total confianza.

No podré estar pues a vuestro lado, pero te envío mis mejores votos y mis más sinceros deseos de éxito para ti y para el Gran Priorato de Hispania.

Transmite mi amistad fraternal a todos los hermanos, muy fraternalmente tuyo en Cristo.

Daniel Fontaine
Gran Maestro emérito

martes, 26 de marzo de 2013

La Orden de los Caballeros Bienechores de la Ciudad Santa en América del Sur



El pasado sábado 23 de marzo, en la Casa de la Orden, en Barcelona, fueron armados dos nuevos Caballeros Bienechores de la Ciudad Santa, oriundos de América del Sur.

En una ceremonia previa a la instalación del Gran Prior, Muy Rev.·. Hermano Josephus, in O. Eques a Beneficentia, recibieron sus armas y prestaron juramento los Revs. Hnos. Josephus, in O. Eques a patientia et disciplinae, de la ciudad de Córdoba (Argentina) y Caesar, in O. Eques ab animi, de la ciudad de Cochabamba (Bolivia).

Eques a patientia et diciplina; Eques ab animo; Eques a spiritu stabile

Estos armamentos revisten particular importancia porque con ellos queda expedito el camino para el establecimiento de un Cuerpo de la Orden de los Caballeros Bienechores de la Ciudad Santa en América del Sur, el primero de su clase en habla hispana. La Encomienda tendrá asiento en la Ciudad de Buenos Aires, desde la cual esperamos que en un futuro, permita la llegada de la Orden Interior del Gran priorato de Hispania a otros países de América Latina, en particular a Bolivia, país en el que ya trabajan logias rectificadas bajo jurisdicción regular del GPDH.


Esperamos que esta Encomienda sea consagrada en la próxima visita del Gran Prior, prevista para los próximos meses. 


Eduardo R. Callaey in O. Eques a spiritu stabile
Visitador General para América de habla hispana
Gran Priorato de Hispania

domingo, 24 de marzo de 2013

Los jesuitas y el diálogo entre Masonería e Iglesia en Argentina

A raíz de la elección del cardenal Jorge Bergoglio como papa Francisco, se ha abierto una expectativa en torno a cuál será el rumbo que el nuevo pontífice adopte en torno a las relaciones entre Masonería e Iglesia.


Resulta complejo predecir cuál será el futuro de un diálogo que –a priori y dada la actual fragmentación de la Masonería- se presenta, al menos,  como difícil de articular en virtud de la inmensa cantidad de “interlocutores” con los que se encontraría la Iglesia.



Sin embargo, puede intentarse una aproximación verosímil de esta expectativa a partir del desarrollo que ha tenido en la Argentina la relación entre jesuitas y masones en los últimos veinte años, espacio de tiempo que coincide con la actividad del ahora papa Francisco como autoridad de la Compañía de Jesús, como miembro del episcopado y como Cardenal Primado. En mi caso, siendo masón y católico apostólico romano, he tenido activa participación en esta relación y he sido testigo de su evolución, lo cual me permite hablar en primera persona. No obstante ello, como resulta previsible, me reservaré de algunos nombres, tanto de masones como de religiosos, que podría comprometer en ambos campos.

Podemos iniciar nuestro relato en agosto de 1998. Por entonces se encontraba al frente de la Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones el Dr. Eduardo Vaccaro, en tanto que monseñor Bergoglio, por su parte, había asumido el cargo de Arzobispo de Buenos Aires tras la muerte de su antecesor, el cardenal Antonio Quarracino.

El clima entre la Iglesia y la Masonería no era bueno; de hecho monseñor Quarracino había cargado fuertemente contra los masones en julio 1995, acusándolos de “fiebre anticlerical”. Estos ataques destinados a la masonería se sucedieron a través de medios gráficos[1] y en declaraciones por radio y televisión, hecho que provocó la airada reacción de Vaccaro, publicada en el diario La Nación el 28 de julio de ese mismo año.

Pero con la llegada de monseñor Bergoglio al Arzobispado, producida  el 28 de febrero de 1998, se habían despertado no pocas expectativas entre los masones, especialmente en el grupo que integraba la Comisión de Cultura, cuya cara visible era Luis J. Vincent de Urquiza, aunque formaban parte de la misma otros connotados masones cuya identidad reservo porque aún están vivos.  

Se puso en marcha entonces la primera jugada importante en torno a la posibilidad de abrir el diálogo entre Masonería e Iglesia. Y no fue una jugada menor.  En efecto, el 26 de agosto de ese año, con un destacado espacio, el diario La Nación publicaba una nota titulada “Un inusual encuentro de jesuitas y masones”, informando que el padre jesuita Jean-Ives Calvez hablaría es mismo día en la sede de la Gran Logia de la Argentina, “al cabo de siglos de agudos enfrentamientos”. La nota llevaba la firma Jorge Rouillon, habitual columnista de temas religiosos en el periódico mencionado.[2]

Jean-Ives Calvez era una figura prominente de la Compañía de Jesús, profesor del Instituto Católico de París  y famoso por sus estudios sobre doctrina social de la Iglesia y sobre el marxismo. Al día siguiente, el jueves 27 de agosto, el mismo diario daba cuenta del éxito de la conferencia, en una nota titulada “Despertó interés la presencia de Calvez en la sede de la Masonería” señalando la concurrencia de “bastantes personas de conocida militancia católica”.  El cronista mencionaba, entre otros concurrentes, a Víctor Luis Funes (presidente de la Academia de La Plata, vinculada históricamente con la Compañía de Jesús); al académico Luis Ricardo Silva; al sociólogo Fernando de Cuevillas; al padre Daniel Zaffaroni (que aclaró que concurría con permiso de su obispo, a la sazón monseñor Jorge Bergoglio); al sacerdote jesuita Ignacio Pérez del Viso, que como veremos jugaría un rol esencial en esos días; al Dr. Alberto Taquini, académico de Educación, quien dice textualmente la nota, “se hizo presente para llevar al padre Calvez a una cena que le ofrecería más tarde el empresario Carlos Pedro Blaquier y que compartiría con Víctor Massuh y Jorge Vanossi”. La lista es larga, pero puede consultarse en la nota referida.[3]

La reacción de los sectores más duros no se hizo esperar y el día 13 de agosto Horacio Walter Bauer, integrante del Consejo Editorial de la revista El Arca –connotado católico del ala conservadora de la Iglesia- pareció encabezar la contraofensiva con una demoledora carta publicada en La Nación. Esta misiva, que daba por tierra toda posibilidad de diálogo entre Masonería e Iglesia sería contestada, sorprendentemente, por un jesuita, el padre Ignacio Pérez del Viso, quien hacía una extensa reseña de las relaciones entre masonería e iglesia y culminaba con la esperanza de que  “A quienes el pasado ha enfrentado, el futuro puede convocarnos para la defensa de la dignidad humana”.

Pero este no era el único frente de acercamiento abierto por la Orden. Para esa misma época, con fecha 13 de abril de 1998, el Gran Maestre Eduardo Vaccaro, por Resolución Nº 22, creaba la Academia de Estudios Masónicos con el objeto de “producir trabajos sobre historia, filosofía etc.”  Estaba integrada por siete miembros a saber: Emilio J. Corbière, Jorge Paju (Presidente), Gerónimo Ojeda Ayzarnazábal, Alberto Peláez, Eduardo R. Callaey (Secretario) y otros dos HH.·. cuya identidad me reservo. En septiembre de ese mismo año, luego de que el papa Juan Pablo II publicara la encíclica Fides et Ratio, la Academia recibió el encargo del Gran Maestre de expedirse sobre el tema.

Se abrió entonces un amplio debate en el que participó un importante grupo de masones que asesoraron y trabajaron junto a los miembros de la Academia. Las conclusiones fueron elevadas el 19 de noviembre de 1998 por quien suscribe y si bien nunca fueron publicadas, sirvieron de base para la Declaración sobre la Encíclica Fides et Ratio hecha pública el 1º de diciembre de ese año por la Gran Logia, con la firma del Gran Maestre y el Gran Secretario en una prueba más del plan estratégico que la Orden había puesto en marcha en su intento de acercamiento a la Iglesia. En esas semanas, junto a Emilio J. Corbière y el padre jesuita Fernando Storni participamos de varias emisiones de radio, de las que me ha quedado un imborrable recuerdo.

Resulta evidente que la presencia de Jean-Ives Calvez, las declaraciones del padre Ignacio Pérez del Viso y del padre Storni, todos ellos miembros de la Compañía de Jesús, no podrían haberse producido en un marco de hostilidad, siendo el cardenal primado, figura principal de los jesuitas en Argentina. El camino quedaba expedito para dar un segundo paso.  

En junio de 1999 el Dr. Jorge Vallejos asumió la Gran Maestría de la GLA, sucediendo a Vaccaro. A poco de asumir el nuevo Gran Consejo, se debatió un documento que con el título de “Masonería e Iglesia, Una Propuesta de Trabajo” llevaba el debate masónico respecto de las relaciones con la Iglesia Católica en la Argentina a su punto más alto. Ese documento, debatido en el seno del Consejo de la Gran Logia, marcó la estrategia de los siguientes seis años y tuvo frutos destacables. El autor del documento fue Jorge Marasco, por entonces 1º Gran Vigilante y figura central en el impulso de dicha estrategia. A los pocos meses monseñor Karlic, presidente del Episcopado Argentino recibía oficialmente a una delegación de la Gran Logia de la Argentina, encabezada por su Gran Maestre. El miércoles 12 de abril del 2000 el diario Clarín se hacía eco de ese diálogo al máximo nivel en una nota titulada “Encuentro sin precedentes entre la Iglesia y los masones”[4].

A partir de allí se estrecharon vínculos entre algunos miembros de la Iglesia y algunos masones. Tuve participación activa en esos vínculos que me permitieron, en los años siguientes, ver cierta predisposición en muchos hombres de la Iglesia respecto de avanzar en ese diálogo. Sin embargo estas conversaciones se realizaban en un marco absolutamente privado, salvo algunas excepciones en las que algunos prelados fueron advertidos por sus autoridades de cuáles eran los límites de ese diálogo. De un modo u otro, los jesuitas siguieron siendo referentes en ese intercambio; pero no sólo los jesuitas.

Del mismo modo que había sucedido en 1998, hubo reacciones por parte del nacionalismo católico que atacó duramente a Karlic. Estos sectores filo fascistas siempre se jactaron de que aquella reunión le costó a Karlic el capelo cardenalicio y que debió esperar por tal causa hasta el año 2007, en el que fue creado cardenal por Benedicto XVI cuando ya tenía más de ochenta años.  La postura del Cardenal Karlic siempre fue vista como moderada y teológicamente como conciliadora dentro de la Iglesia argentina. Por esa misma razón fue combatida por los sectores conservadores.  En definitiva fue un hombre valiente cuyos esfuerzos en pos del diálogo entre Masonería e Iglesia nunca fue mensurado en su real dimensión.

En los años siguientes, en la medida en que se producían mis publicaciones en torno a los orígenes cristianos de la masonería, ese diálogo personal con hombres de la Iglesia se profundizó.[5] Tuve la oportunidad de hablar de este tema con el Prof. José Antonio Ferrer Benimeli, a quien vi por primera vez en el marco del Congreso Internacional del CEHME llevado a cabo en Logroño en 2006 y con quien he mantenido una afectuosa relación hasrta el presente. La postura de Ferrer Benimeli, sacerdote jesuita, es conocida y, en todo caso, remito al lector a su extraordinaria síntesis “La Iglesia católica y la masonería: visión histórica” expuesta en 1995 en el marco del ciclo “Masonería y Religión; Convergencias, oposición, incompatibilidades” llevado a cabo en la Universidad Complutense de Madrid y publicada en 1996[6].

En el año 2005, el Dr. Sergio Nunes sucedió en la conducción de la Gran Logia de la Argentina a Jorge Vallejos. En 2006 los contactos continuaron y el 5 de mayo se llevó a cabo la presentación del libro de Lucía Galvez “¿Cómo Dios manda? Iglesia, Masonería y Estado en la Argentina” en el marco de la Feria del Libro, oportunidad en que participé de dicha presentación junto al padre Ernesto Salvia.[7]A partir de allí la situación política al interior de la Gran Logia comenzó a modificarse.

Para el año 2007, las tensiones en torno a este tema se habían agravado en el seno de la Gran Logia de la Argentina, y ya se percibía un creciente avance de los sectores más radicales, que propiciaban el enfrentamiento con la Iglesia católica. Sin embargo, el Gran Maestre Sergio Nunes llegó a mantener una reunión reservada con el cardenal Bergoglio, de la que no trascendieron mayores detalles. La situación cambió definitivamente con la Gran Maestría de Jorge Clavero. Una larga época signada por el diálogo llegaba a su fin.

Como puede verse a lo largo de este breve resumen, la Compañía de Jesús ha estado en la primera línea de fuego en este diálogo. No sólo en los últimos veinte años sino mucho antes, tal vez desde los inicios mismos del conflicto entre Masonería e Iglesia, iniciado en 1738. Para quienes conocemos las controversias respecto de la interpretación del nuevo Código de Derecho Canónico de 1983 y su canon 1374, sabemos que la Compañía de Jesús siempre se ha pronunciado de manera diferente a la del Episcopado alemán, avalada por el cardenal Ratziger en su famosa y desafortunada “Declaración” del año 1985 en la que quita del ámbito episcopal toda actuación respecto del diálogo con los masones.

Creo que cabe esperar que esta situación se modifique en virtud de que la estructura del gobierno central de la Iglesia es tema de debate en estos días, y que muy probablemente un papa que anuncia un pontificado en el que no se excluye del diálogo a nadie, tampoco lo haga con los masones. Sin embargo me permito formular nuevamente la pregunta ¿Quién representa hoy a la francmasonería? Es una pregunta difícil de responder.



[1] “Hay fiebre anticlerical” por Antonio Quarracino, Diario Clarin, edición del 26 de julio de 1995, Sec. Opinión, pag. 13. “Quarracino y el espíritu de la masonería”, Diario La Nación, edición del 23 de julio de 1995, pag. 12
[2] La Nación, 26 de agosto de 1998
[3] La Nación, 287 de agosto de 1998
[4] Diario Clarin, 12 de abril de 2000
[5] En 2004 se publicó mi libro “Ordo laicorum ab monacorum ordine” bajo el sello de la Academia de Estudios Masónicos, con prólogo de Jorge Marasco y comentarios de Jorge Paju, Presidente de la Academia. En 2006 se reeditó con el nombre de “Los orígenes cristianos de la francmasonería (Kier, Buenos Aires)
[6] Ferrer Benimeli, José Antonio, Masonería y Religión: convergencia, oposición, ¿incompatibilidad?, Editorial Complutense, Madrid, España, 1996.
[7] Masonería, Iglesia y Estado, Diario La Nación, 24 de abril de 2006