viernes, 24 de agosto de 2018

El ideal iniciático, según Oswald Wirth


Siempre es una buena noticia la aparición de nuevas ediciones de los autores de obras clásicas sobre la francmasonería. Es el caso de "El ideal Iniciático", que acaba de publicar Editorial Kier. Se trata de una obra escrita por Oswald Wirth, nacido en Brienz, Suiza (5 de agosto de 1860 - 9 de marzo de 1943), y que fue el secretario del marqués Stanislas de Guaita (que fuera junto con Joséphin Péladan cofundador de la Orden cabalista de la Rosa Cruz). 


Wirth fue uno de los más importantes intérpretes de la simbología esotérica occidental y dibujó, en colaboración con Stanislas de Guaita, un Tarot editado con el nombre de Tarot de Wirth. Sin embargo, su interés literario se centró principalmente en la francmasonería y el simbolismo de sus grados. Es autor de numerosas obras, entre las que destaca el presente volumen, convertido en un clásico sobre la simbología de la iniciación masónica.

Afirmaba Wirth que "La iniciación no se da ni está al alcance de los débiles, que es preciso conquistarla y, al igual que en el cielo, solo lograrán los decididos. Por eso no exige al candidato un acto heróico: debe hacer abstracción de todo, realizar un vacío en su mente, a fin de poder crear su propio mundo intelectual partiendo de la nada e imitando a Dios en el microcosmos."

En efecto, Wirth define a la masonería como una escuela iniciática, es decir, que confiere sus misterios a través de una ceremonia denominada Iniciación. Uno de los méritos de este libro es que el autor centra la atención del lector en el análisis de este "rito de pasaje" que se encuentra en el epicentro del misterio.

El autor

Dice Wirth que enseñar a través del silencio es un proceso tradicional de la iniciación masónica: No hay en ella palabras que de alguna manera puedan alterar la verdad, sino actos que inducen a una investigación consciente y esmerada. En todo caso, el ritual de iniciación en una guía a través de ese pasaje en el que el alma peregrina hacia el santuario que existe en nuestro interior. Por esa razón no debe considerarse a esta obra como una descripción literal, sino como una invitación a desarrollar inquietudes que nos acerquen al descubrimiento del sentido profundo de la iniciación.

Tal es el objetivo último de estas páginas, en la que, tras un esbozo histórico y un clarificador concepto de la francmasonería, el autor nos guía en cada una de las etapas del camino, instruyendo sobre los deberes, las obras y los poderes de un iniciado auténtico. Con claridad y sencillez, Oswald Wirth nos sugiere que El Ideal Iniciático es el punto de partida hacia la más sublime de las realizaciones del ser.


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