jueves, 21 de junio de 2012

La tumba de Jean-Baptiste Willermoz, en el cementerio de Loyasse, Lyón


Jean-Baptiste Willermoz
 Su Tumba

Foto de Ramón Martí Blanco

            Había nacido el 10 de julio de 1730 en la ciudad de Lyón, la misma en la que murió, noventa y cuatro años después, el 20 de mayo de 1824. Su vida, a diferencia de la de muchos líderes masones de su generación, es ampliamente conocida gracias a numerosas cartas, actas y documentos que dejan ver, no sólo al personaje, sino también su pensamiento, su amor a la verdad, su inquebrantable búsqueda de una masonería trascendente y el triunfo de su causa, perpetuada hasta nuestros días en el Régimen Escocés Rectificado.

            Su figura ha sido objeto de brillantes biografías, en especial la escrita por Jean-Francois Var, traducida al español por Ramón Martí Blanco -Jean-Baptiste Willermoz, Su obra- que hemos mencionado como base documental. Sin embargo, Willermoz no sólo es una figura central de la francmasonería, puesto que también atrajo la atención de muchos investigadores que, sin ser masones y, hasta en cierta medida, críticos de la Orden, han reconocido en su pensamiento y acción una singularidad sólo superada por Joseph de Maistre, de quien hablaremos en un próximo trabajo. En Willermoz, las doctrinas del iluminado Martinez de Pasqually alcanzaron su apogeo y encontraron al genio político que las llevaría hasta el corazón de los líderes más notorios de la masonería europea.

            Una breve semblanza de su vida nos diría que a los catorce años era aprendiz de un comerciante de sedas de la ciudad y que a los veinticuatro ya era propietario de su propia sedería que se convertiría en un próspero establecimiento, al punto de permitirle vivir con holgura hasta 1782, año en que la vendió. La fecha coincide con la realización del Convento de Wilhelmsbad en el que tendría capital participación, lo que hace suponer que la decisión de desprenderse de su negocio fue consecuencia de su deseo de dedicarse plenamente a las actividades masónicas.

            Fue el mayor de trece hermanos, pero tuvo especial relación con tres de ellos, el doctor Pierre-Jacques Willermoz, Antoine Willermoz –ambos masones como él- y su hermana mayor, que quedo viuda siendo muy joven y que se dedicó a atenderlo y acompañarlo durante su larga soltería, pues Jean Baptiste se casaría a los sesenta y cinco años con una huérfana, Jeanette Pascal que tenía tan sólo veinticuatro.

Ramón Martí. Gran Prior del Gran Priorato de Hispania, el 19 de junio pasado 
en la tumba de Willermoz

            Su vejez le trajo consigo profundos dolores: Jeannette le dio una niña en 1804, pero sólo vivió unos días. En 1805 tuvo un niño que moriría en 1812, pero antes de esa fecha, en 1808, perdería a su mujer y a otro niño en un parto prematuro. Todos estos acontecimientos que ensombrecieron su vejez no le impidieron mantener un fuerte vínculo con la masonería, en una época signada por acontecimientos políticos y sociales de enorme magnitud. Murió en la ciudad de Lyón, en la que vivió casi toda su vida, la ciudad el la que muchos masones cristianos murieron a manos de la locura revolucionaria. La tumba de Willermoz está en el cementerio de Loyasse y es la tumba de la familia Willermoz donde además de él, están enterrados su mujer, su hijo y uno de sus hermanos. El cementerio de Loyasse es el más antiguo de la ciudad de Lyon, y está situado en uno de los montículos que rodean la ciudad atravesada por los ríos Ródano y su afluente el Saona.

   

2 comentarios:

  1. Lorsque le Grand Prieur du Grand Prieuré des Gaules, à l'époque le T.R. Chevalier Daniel Fontaine, a déposé la plaque commémorative de la renaissance de la loge La Bianfaisance, en novembre 2001, nous avons célébré sur la tombe un office funèbre : l'officiant était moi-même.

    A signaler que quelques mètres plus loin se trouve la tombe de Monsieur Philippe, le fameux thaumaturge.

    (Pardon de m'exprimer en français)

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  2. M.·. Rev.·. Hermano a Tribus Lilis, gracias por tu aporte sobre aquella histórica celebración del oficio fúnebre. Si hay algo que lamentaré siempre es no haber podido conocer personalmente al M.·. Rev.·. Caballero Daniel Fontaine. Un fraternal abrazo en NSJC.

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