martes, 18 de julio de 2017

Homenaje al V.·.H.·. Jorge E. Sanguinetti - Su paso al Oriente Eterno

El pasado 24 de junio pasó a decorar el Oriente Eterno el V.·.H.·. y dilecto amigo y Maestro Jorge Sanguinetti. Su fallecimiento, a los 88 años, tuvo lugar el mismo día en el que miles de masones celebraban la Cena Solsticial en ambos Hemisferios.


Mi relación con Sanguinetti es de tan larga data y de tal intensidad que me cuesta mucho escribir este obituario, pero en verdad sería muy desagradecido si no dejase testimonio escrito –aunque sea fatalmente parcial– de la vida y la obra de uno de los masones más trascendentes de la Argentina en el último siglo.

JORGE ERNESTO SANGUINETTI nació en Buenos Aires el 17 de octubre de 1928. Recibido bachiller en el Nacional Buenos Aires, ingresa en 1948 en la Orden Dominicana donde pasa el noviciado y cursa filosofía en su universidad hasta obtener el grado de Bachiller. Becado a España y luego a Italia cursa teología en el Pontificio Ateneo Angélico de Roma donde egresa como Licenciado en Teología cum laude.  Se familiariza allí con el latín, el griego y el hebreo.

Regresa a la Argentina en 1956 encargándose de tareas educativas de teología y de griego clásico en Buenos Aires, Córdoba y Tucumán, ciudad esta última donde colabora en la formación de laboratorios, y se hace cargo de la cátedra de Historia de Oriente Próximo.

Agotado en 1961 su período religioso, logra transferir la capacidad lógica de sus estudios de filosofía a la ciencia de computación, ingresando a la empresa IBM donde cursa y obtiene el grado de Analista de Sistemas. Luego de desempeñarse varios años como tal, emigra a Canadá y luego a Brasil donde culmina su carrera en cargos directivos de sistemas.

Es en Brasil donde retoma su vida espiritual desde un nuevo ángulo y se contacta con círculos rosacrucianos. Dedica otros varios años al estudio sistemático de los filósofos presocráticos y las obras de Hermes Trismegisto, las cuales traduce del original y propone luego en su portal de Internet. Completa sus estudios con lecturas de Alquimia y las obras de Eliphas Levi, Pico de la Mirándola, Agripa, y Marcilio Ficino entre otros.  

En 1980 ingresa a la Masonería Argentina donde ejerce varias veces la presidencia en su Logia y otros cargos en los grados del denominado Escocismo. Se destaca por sus estudios del simbolismo y espiritualidad masónica y dedica su tiempo a la difusión de los mismos. Se convierte en colaborador permanente de la revista Símbolo de la Gran Logia de la Argentina para los artículos de simbolismo y espiritualidad.

En los últimos años dedicaría lo mejor de su tiempo a la traducción de las obras de Dante Alighieri, especialmente “La Vita Nuova” y “La Divina Comedia”, obras que, traducidas y comentadas por él, publica en su portal de la Web. En ambas obras ha redescubierto el camino iniciático que el Poeta propone en las tres etapas de la Comedia.

Conocí a Sanguineti en el seno de la masonería en 1990. Pero debieron pasar algunos años para que llegase a comprender en profundidad los conocimientos que poseía. A principios del año 2000, enterado de que yo había emprendido la traducción de los textos de Beda el Venerable, me ofreció su ayuda y así nació una colaboración que se extendió por más de quince años. En el transcurso de ese tiempo me sacó innumerables veces del pantanoso terreno de la Patrología Latina y me marcó el camino en la lectura de los Padres de la Iglesia. Esa cercanía espiritual convirtió a Sanguinetti en un hombre al que recurrí reiteradamente a lo largo de mi vida masónica.

Su desvelo más profundo era cuidar a su esposa, a la que le prodigó un amor difícil de describir. El tiempo que le quedaba era para la instrucción de sus HH.·., tarea a la que le dedicó los últimos años de su vida activa. No podía entender que una Orden tan Augusta se hubiese sumido en una decadencia tan aguda. Vivía investigando las raíces del simbolismo masónico y lo iluminaba con sus conocimientos que eran los propios de un hombre del Renacimiento.

Sanguinetti bien podría haber sido un personaje de una novela de Umberto Eco. Todo aquel que lo haya conocido dará fe de lo que estoy diciendo. En la medida que pasaban los años y continuábamos trabajando con documentos del monasticismo medieval, crecía mi insistencia acerca de que escribiese una nueva serie de manuales de los tres primeros grados de la francmasonería simbólica. Mi obstinación dio sus frutos y, en 2007 se publicó su primer libro “Espiritualidad y Masonería”, dedicado al grado de Aprendiz. Con esa obra inauguramos la Colección Masonería Siglo XXI, de Editorial Kier, colección de la cual tengo el honor de ser su director. Más tarde, en 2009, se publicaría “La Espiritualidad del Compañero Masón” y finalmente, en 2012 “El Sublime grado de Maestro Masón”, completando el plan inicial que abarcaba, como he dicho, a los tres grados. Estos libros constituyen ahora su testamento espiritual. 

A quienes hemos conocido la calidez de su mano, su lucidez espiritual y su mirada serena nos queda la menuda tarea de mantener la esperanza de una masonería más consiente de sí misma. Despido a mi amigo y hermano con la esperanza del reencuentro. Que el Gran Arquitecto del Universo lo reciba en su seno y que su ejemplo nos ilumine a todos.

Eduardo R. Callaey

4 comentarios:

  1. Agregar mas de lo escrito sería redundante. Es maravilloso como lo describes al hermano Sanguinetti. Solamente pude disfrutar de su conocimiento y calidez humana recien en el año 2012 en La Augusta y Respetable Logia Consuelo del Infortunio, recuerdo las charlas en el comedor de pasos perdidos, las conferencias y los aportes que siempre daba con la humildad que lo caracterizaba, estos poseían una profundidad maravillosa. Que descanses en paz.

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  2. En los últimos años frecuentaba la R:. L:. Leonardo Da Vinci N° 396, dejándonos sus enseñanzas, hoy el dolor nos tiene "apichonados, como un pájaro sin luz". Hasta más vernos querido MAESTRO!!

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  3. Jorge: No puedo saber cuándo, menos puedo saber dónde y mucho menos cómo. Pero nos volveremos a encontrar. Mientras tanto, te extrañaré mucho.
    Hasta luego mi muy querido hermano

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